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La Conversación Sobre Gobernanza Que Nadie Quiere Tener

  • Robinson De Jesús
  • Mar 20
  • 2 min read

AI Governance

Cada vez que menciono la gobernanza de IA en una sala llena de líderes de auditoría, recibo la misma reacción: miradas perdidas, gente moviéndose incómoda en sus asientos y alguien revisando su teléfono.


Lo entiendo. La gobernanza suena a burocracia: a algo que ralentiza los procesos, crea comités y genera documentos de política que nadie lee. Sinceramente, en muchas organizaciones, eso es exactamente en lo que se ha convertido.


Pero aquí está el detalle: una mala gobernanza no es la única alternativa a la falta de gobernanza. Y en el contexto de la IA, la ausencia de gobernanza no es libertad; es un pasivo que aún no se ha valorado.


Cuando una unidad de negocio despliega una herramienta de IA en secreto, no es innovación: es un riesgo en la sombra. Cuando la IA genera resultados que nadie puede explicar ni rastrear, eso no es eficiencia, es un hallazgo de auditoría a punto de ocurrir. Y cuando el comité de auditoría pregunta cómo se está utilizando la IA y nadie tiene una respuesta, eso es un problema de credibilidad que recae directamente sobre su escritorio.


Una buena gobernanza de la IA no tiene por qué ser complicada. En su esencia, responde a tres preguntas:

  1. ¿Qué herramientas estamos utilizando?

  2. ¿Quién es el responsable de los resultados que se generan?

  3. ¿Cómo sabremos si algo sale mal?


Estas tres preguntas, respondidas con claridad y documentadas de forma sencilla, protegen tanto a su organización como a su función. Además, constituyen la base para escalar la IA de manera responsable, lo cual es la única forma de que dicho crecimiento sea sostenible.


Las funciones de auditoría están en una posición privilegiada para liderar esta conversación. Puede que no gobiernen la IA de manera formal, pero entienden el riesgo, la rendición de cuentas y los controles efectivos. Estas habilidades son las que su organización necesita ahora y de las que, probablemente, carece en otros departamentos.


Las funciones de auditoría que pronto se adentren en este espacio no solo gestionarán riesgos; también se estarán ganando un lugar en la mesa donde se definirá cómo operará su organización durante la próxima década.


Esa oportunidad está disponible ahora mismo. ¿La aprovechará?

 
 
 
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