Los auditores del 2035 aún no existen. ¿Los estás creando ahora?
- Robinson De Jesús
- 27 mar
- 2 Min. de lectura

Aquí hay una pregunta que no debería dejar dormir a ningún líder de auditoría: ¿Dónde encontrará al auditor de 2035?
No al auditor que está contratando hoy. Al auditor que necesitará en diez años: aquel que pueda analizar la lógica de decisión de un modelo de inteligencia artificial, crear un panel predictivo de riesgos, asesorar a la junta directiva sobre las implicaciones de riesgo de implementar computación cuántica y, además, redactar un informe claro y persuasivo que impulse a la acción. Esa persona. ¿Dónde está?
La respuesta honesta es que, en la mayoría de los casos, aún no existen. Al menos, no con el perfil que exigirá la profesión.
Históricamente, la auditoría interna ha atraído talento de fuentes tradicionales: graduados en contabilidad, profesionales de finanzas, exauditores externos y especialistas en tecnología con experiencia en normativas. Esta vía de talento produjo profesionales muy adecuados para un entorno dominado por revisiones periódicas, pruebas manuales y cumplimiento. Sin embargo, a medida que la tecnología y las necesidades comerciales evolucionan, esta vía tradicional ya no es suficiente; debemos mirar más allá de estos grupos convencionales para encontrar talento preparado para un mundo que cambia rápidamente.
La investigación "Visión 2035" del IAI identificó el capital humano como uno de los desafíos de transformación más urgentes que enfrenta la profesión. El equipo del futuro necesitará personas que combinen una gran fluidez técnica (ciencia de datos, aprendizaje automático, análisis avanzado) con el buen juicio, las habilidades de comunicación y la visión crítica que siempre han caracterizado a los grandes profesionales. Esa combinación es inusual. Desarrollarla requiere un tiempo que la mayoría de los departamentos aún no están dispuestos a invertir.
La crisis de talento se está agravando desde dos frentes simultáneamente. Por un lado, la inteligencia artificial y la automatización están absorbido el trabajo básico que antes servía como terreno de entrenamiento para los nuevos profesionales. Por otro lado, las habilidades requeridas en los niveles más avanzados se están multiplicando mucho más rápido de lo que los programas de formación tradicionales pueden abarcar.
Este no es un problema que pueda resolverse con un solo ciclo de contratación o un taller de fin de semana sobre análisis de datos. Requiere un enfoque estratégico y deliberado hacia el talento, uno que reimagine cómo se recluta, se desarrolla, se capacita y se retiene a los profesionales en un campo que cambia más rápido que su propia infraestructura educativa.
Robinson De Jesús aborda la dimensión del capital humano de manera directa en su próxima presentación de liderazgo, "La Función de Auditoría del 2035", como una de las diez áreas de capacidad críticas que todo equipo debe evaluar y desarrollar. La hoja de ruta que presenta ofrece una forma estructurada de analizar la situación actual de su estrategia de talento y lo que se necesitará para construir el equipo que el futuro exige.
Los auditores de 2035 aún no existen. Empezar a formarlos comienza ahora.





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