La estrategia que todos tienen — y casi nadie ejecuta
- Robinson De Jesús
- 30 mar
- 2 Min. de lectura

Existe un tipo de frustración particular que los líderes de auditoría conocen muy bien. Es la frustración de estar de acuerdo con una visión —asintiendo ante un marco de trabajo inspirador— para luego regresar a la oficina el lunes sin tener la más mínima idea de cómo empezar. La visión es clara; el camino no lo es.
La Visión 2035 del IIA traza un objetivo nítido: que los auditores internos se conviertan en asesores estratégicos, utilicen IA avanzada y analítica predictiva para ofrecer aseguramiento en tiempo real, y formen parte de los procesos de planificación de sus organizaciones en lugar de trabajar de forma aislada. Esta visión conecta profundamente con los profesionales que creen que su trabajo puede aportar mucho más valor del que suele ofrecer.
Aun así, existe una gran brecha entre lo que esperamos lograr y lo que realmente se hace.
Este desfase no se debe a una falta de motivación. Los líderes de auditoría tienen iniciativa. La razón real es que la transformación es verdaderamente difícil. Muchos marcos de referencia describen a dónde ir, pero no cómo llegar allí. Decirle a alguien que "adopte la IA" no es un plan. Decir "conviértase en un socio estratégico" no es una acción clara. "Adoptar el análisis de datos" no es algo que simplemente puedas poner en marcha un lunes cualquiera.
La presentación de Robinson De Jesús —La Función de Auditoría de 2035: Implementando la Visión 2035 a partir del lunes por la mañana— destaca porque, como sugiere su título, se centra en la ejecución y no solo en la aspiración. Toma la investigación de la Visión 2035 del IIA y la traduce en un marco de 10 dimensiones de capacidad, cada una evaluada a través de un modelo de madurez de 4 niveles. De este modo, los líderes de auditoría obtienen herramientas de diagnóstico para ver en qué punto se encuentra su función, claridad para definir un estado objetivo y una hoja de ruta priorizada para cerrar primero las brechas más importantes.
La presentación reconoce un punto clave: ninguna función de auditoría necesita alcanzar la máxima madurez en todas las dimensiones. Cada organización requiere una combinación de capacidades distinta. Una institución financiera regulada tiene prioridades diferentes a las de una empresa tecnológica de rápido crecimiento. El marco de trabajo se adapta a cada función según su realidad actual.
El desafío que enfrenta la auditoría interna en 2025 no es la falta de visión, sino la falta de implementación. Esta presentación es una respuesta directa a ese reto, con herramientas, evaluaciones y una hoja de ruta que no comienza en 2035, sino esta misma semana.
La estrategia que todos tienen. La ejecución comienza el lunes.





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